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martes, 8 de abril de 2008

A propósito de la locura...

A priori si no se duerme parece imposible soñar y llegar al pleno estado del inconsciente. Sin embargo, en un momento de mi vida me di cuenta de que justamente el insomnio hace que tu imaginación vea o se obsesione con elementos que en realidad no existen. Algo parecido a los delirios que sufría Miró por causa del hambre y que tantas obras maestras le hicieron pintar. Y a partir de estas reflexiones que voy teniendo por etapas me doy cuenta de que algunos seres humanos tendemos a sufrir crisis existenciales bastante a menudo. Que como diría Ismael Serrano pueden vencerte viejos fantasmas o nuevas rutinas. No entiendo como ciertas voces pueden llegar a estremecerte tanto tiempo después, pero así es, y puede que de aquí este cúmulo de autorreflexiones. De ahí que vuelva a desempolvar libros de etapas anteriores. Libros que hablan de locura, de imaginaciones, de realidades, de arte, de vanguardia.


"Únicamente la palabra libertad tiene el poder de exaltarme. Me parece justo y bueno mantener indefinido este viejo fanatismo humano". Pese a tantas y tantas desgracias que hemos heredado, es preciso reconocer que nos ha legado una libertad espiritual suma. A nosotros corresponde utilizarla sabiamente.
"Reducir la imaginación a la esclavitud, cuando a pesar de todo quedará esclavizada en virtud de aquello que con grosero criterio se denomina felicidad, es despojar a cuando uno encuentra, en lo más hondo de sí mismo, el derecho a la suprema justicia. ¿En qué punto comienza la imaginación a ser perniciosa y en que punto deja de existir la seguridad del espíritu? ¿Para el espíritu, acaso la posibilidad de errar no es sino una contingencia del bien?"
Queda la locura. Estoy plenamente dispuesta a reconocer que los locos son, en cierta medida, víctimas de su imaginación, en el sentido que ésta les induce a quebrantar ciertas reglas. Su imaginación les proporciona grandes consuelos, que gozan de su delirio lo suficiente para soportar que tan solo tengan validez para ellos. "Me pasaría la vida entera dedicada a provocar las confidencias de los locos. Son gente de escrupulosa honradez, cuya inocencia tan sólo se puede comparar a la mía".
Creo en la futura armonización de dos estados aparentemente contradictorios: el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, en una sobrerrealidad o surrealidad, si así se le puede llamar. Esta es la conquista que pretendo, aún en la certeza de jamás conseguirla.

Cuadro del segundo párrafo: La Extracción de la piedra de la locura, El Bosco, 1475-1480.
Entrada basada e inspirada en el "Primer Manifiesto del surrealismo", de André Breton, 1924