Anoche en la cama, mientras escuchaba mi programa favorito de radio, releía un libro que había leído por primera vez hace un par de años. Un libro que una noche tú te dejaste en mi casa y ahora ya es mío. Un libro que habla de cine y filosofía...“Primero uno intenta vaciar su mente, borrar de ella todo pensamiento perturbador. El intento es, desde luego, contradictorio y está condenado al fracaso, puesto que requiere una concentración mental que es incompatible con la ausencia de concentración que uno está tratando de llevar a cabo. En segundo lugar, tras comprender que la cosa no va a funcionar , uno busca autoinducirse un estado de pseudorresignación al insomnio; es decir, actúa como si estuviera persuadido de que el sueño le está esquivando: coge un libro, toma un a peritivo o una bebida, etc. Pero a espaldas de la propia mente se revuelve siempre la idea de que uno puede engañar al insomnio a base de ignorarlo, y que fingir una alegre indiferencia hacia el sueño hará que este finalmente se presente. Pero entonces, y en un tercer estadio, uno comprende que esto tampoco va a funcionar, y en seguida viene la auténtica resignación, la basada en la convicción real, no simulada, de que la noche va a ser larga e inhóspita. Y en ese momento, finalmente y por ventura, el sueño llega”.
ELSTER, Jon. "Sour grapes". Cambridge University Press,1983. Páginas 45 y 46
